25 Abril 2010

 

Si tú recuerdas la historia de Job, hay dos calamidades: la primera es cuando Dios permitió que Satanás tomara sus propiedades, sus siervos y a sus hijos. Después de esto Job dijo:

 

“… Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito.” Job 1:21

 

Entonces vino la segunda prueba. Dios permitió que Satanás tocara sus huesos y su carne hiriéndole con una sarna maligna en todo su cuerpo.  Después de esto, la esposa de Job le dijo que “maldice a Dios y muérete”, a lo cual Job respondió:

 

“Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” Job 2:11

 

El día lunes 19 de abril tuvimos la segunda prueba. En la tarde del domingo 18, comencé a tener un dolor en la espalda, pero yo creía que era normal porque no había tocado como en un mes la batería, además antes de eso había tenido dolores agudos en la parte derecha del estómago, como piquetes que de vez en cuando los sentía aun estando embarazada. En fin, en la madrugada como a la una de la mañana después de dormir casi dos horas, comencé a tener otra vez el mismo dolor en la parte de arriba de la espalda, pero en el transcurso de dos horas se hizo peor tanto que no soportaba estar acostada o sentada.

 

Después comencé a vomitar y fue cuando alrededor de las 3:30 a.m. decidimos ir a la Ciudad de Guatemala para ir a un Hospital privado. Gracias a Dios, llegamos rápidamente antes de que comenzara el tráfico. Conforme nos acercábamos a la Ciudad, yo estaba gritando y vomitando continuamente a causa del dolor. Pero gracias a los medicamentos que me inyectaron y otras pastillas el dolor se quito en la mañana casi antes de la 7:00 a.m. y estuve mejor.

 

En el transcurso de ese día me vieron seis doctores y especialistas, los cuales me hicieron diversos estudios; por lo que parecía que mi vesícula era la culpable. El plan era quitarla aun cuando había diversas dudas acerca de lo complicado del caso después de la cesárea que había tenido tres semanas antes. Así que estaban pensando en retenerme para estar en observación, checar posibles infecciones y en un par de días llevar a cabo la cirugía.

 

Pero después de cenar y hablar con mi familia ese mismo de día, comencé a tener un dolor insoportable nuevamente alrededor de las 9:00. Por lo cual llamaron al cirujano y al ver como estaba con el dolor, decidió cancelar sus operaciones del día siguiente y operarme a mí.

 

Después de entrar a cirugía el martes 20 a las 11:00 a.m. recuerdo estar en mi cuarto con una sonda que no podían quitarla ya que al otro día a las 8:00 a.m. iban a hacerme otro procedimiento o en otras palabras una operación más.

 

Estamos agradecidos de que  yo no tuve que sufrir tanto como Job lo hizo y que después de estar cinco días en el hospital ahora estoy mucho mejor. También tenemos gratitud  por el poder haber estado en el mejor hospital de Guatemala y que somos unos de los misioneros que pueden tener seguro médico.

 

Significado Espiritual: creemos que estamos en un ataque espiritual.  Claro que nada pasa si Dios no lo permite. Durante ese mismo mes, varios miembros de la comunidad misionera sufrieron diversos problemas. Pero todos estamos vivos y continuamos sirviendo a Dios. Pero al mismo tiempo Dios se está moviendo en gran manera. Ya que cuando yo comencé con el dolor, nosotros estábamos dirigiendo la alabanza en la iglesia. En ese mismo servicio tres personas se reconciliaron con el Señor. Pero más tarde, todo cambio para nosotros otra vez.  La verdad es que después de eso, no nos gustaban los días lunes en la madrugada o en la mañana, y no es porque nosotros tengamos que trabajar ya que es nuestro día libre.

 

A pesar de ello seguiremos sirviendo al Señor. Y queremos que nosotros podamos decir, así como Job dijo:

 

“En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.” Job 1:22

 

“En todo esto no pecó Job con sus labios.”  Job 2:10