23 Mayo 2009

 

Desde que llegamos a trabajar al Quiché, Daniel y en las últimas semanas yo, hemos hecho varios ultrasonidos, algunos fáciles, otros difíciles, pero todos con buenas noticias acerca del crecimiento, sexo y posición de los bebés; pese a ello, sabíamos que en cualquier ocasión podríamos hacerle frente a una de las tantas situaciones difíciles, inesperadas e indeseables acerca de los embarazos, las cuales no podemos explicar ni entender, ya que solo Dios sabe el porqué de todo.

 

El día de hoy, indeseablemente se dio con nuestra tercera paciente del día; una mujer de 31 años, la cual llegó a su consulta prenatal; pero que al estar platicando acerca de cómo estaba y cómo se sentía, nos dijo que había estado sangrando por los últimos tres días, nos preocupamos, así que pasamos a ser su ultrasonido, Daniel lo realizó porque era algo preocupante; al comenzar vimos al bebé, pero tanto él como yo, no vimos movimiento alguno por varios minutos, ni de su cuerpecito ni de su corazón, por tal razón se puso en alto el sonido para escuchar los latidos de su corazón sin embargo después de minutos no logramos escuchar nada; así que se le dio la mala noticia; me sentí muy triste, no sabía que decirle o hacer, porque es lindo y fácil decir lo bueno; lo cual estoy acostumbrada a hacer, pero eso fue completamente una experiencia diferente; antes de que se fuera, oramos por ella porque a pesar de lo de su bebé, creo que fue más fuerte porque su esposo no está en Guatemala está en Estados Unidos y tienes tres hijos más; la mujer comenzó a llorar pero me sentí mejor después de haber orado con ella porque pese a todo Dios es fiel y solo en él hay consuelo.